Su peculiar ubicación, en uno de los salientes del embarcadero que asoma, en la localidad de Las Puntas, le hace de una inusitada belleza, a pesar de que, cuando hace mal tiempo, el hotel debe cerrar debido a la fuerza de las olas. Aún así, su sola contemplación ya merece la pena. Desde el mismo embarcadero tiene impresionantes vistas de los Roques de Salmor y de la Reserva Natural de Tibajate. Y puede disfrutar de las salinas,situadas al este del embarcadero, y que se cree datan del siglo XVII. Ni que decir tiene que es un lugar perfecto para pescar y para el submarinismo.
Las habitaciones están decoradas a semejanza de un barco y el salón cuenta con varios miradores donde presenciar la costa bañada de lava volcánica. Además tiene la posibilidad de darse un baño en el muelle situado junto al hotel.
Fuente: Viajes.net
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