Manteniendo nuestra cordura, afectando a la tuya, día a día


jueves 21 de mayo de 2009


Fórmula 1 (Primera parte)

Aunque con un poco de retraso, hoy les voy a contar mi experiencia en la Fórmula 1. No, no es que haya sido piloto alguna vez, lo que he hecho es ir al GP de España, en Montmeló para ver la Fórmula 1 en vivo y así cumplir uno de mis sueños.

Para entender un poco esta historia, me remontaré al año 1994. En esa época corrían, entre otros, pilotos de la talla de Nigel Mansell, Damon Hill, Mika Hakkinen, Ayrton Senna, Jean Alesi, y un jovencito llamado Michael Schumacher.

Yo tenía 12 años y había oído hablar de la Fórmula 1 en las noticias, eran los coches más rápidos del mundo y me gustaba eso, pero no había visto ninguna carrera.

Ese año, los derechos televisivos de la Fórmula 1 en España, los adquirió Telecinco y aunque no pude ver entera la primera carrera, vi el final de la 2ª, justo a tiempo para enterarme de la fecha de la siguiente, que era el GP de San Marino, en Imola, en el circuito Enzo y Dino Ferrari. Hasta el nombre del circuito daba sensación de velocidad.

Esperaba con ilusión ese día, por fin iba a ver una carrera de Fórmula 1 entera. Como es habitual, el día antes de la carrera retransmitían la clasificación y empezó con la noticia de que en los entrenamientos del día anterior, un accidente casi le cuesta la vida a Rubens Barrichello.



Comenzó la clasificación y todo iba bien hasta que Roland Ratzenberger, un piloto debutante en la Fórmula 1, se salió de la pista a más de 300 Km/h en la curva Gilles Villeneuve. Ratzenberger murió casi instantáneamente, desnucado.

Yo no podía creer lo que estaba viendo. Nunca había oído nada sobre la muerte de un piloto en una carrera. Era el primer piloto, desde 1986 en morir a bordo de un coche de F1.



Al día siguiente era la carrera. Me gustó bastante la salida, con los adelantamientos y la rivalidad que había entre algunos de los mejores pilotos de ese momento, como eran Damon Hill, Michael Schumacher y Ayrton Senna, este último considerado uno de los más brillantes pilotos de la historia de la F1.

A la altura de la famosa curva de Tamburello, en la vuelta número 7, el monoplaza Williams Renault FW16 de Ayrton Senna se estrelló, a más de 300 km/h, mientras una de las ruedas de su monoplaza le golpeaba la cabeza a gran velocidad. Tras el accidente, Senna, con serias heridas en el cráneo, yacía inconsciente mientras la carrera era abortada y las asistencias médicas se acercaban hasta el vehículo. Fue necesario hacerle una traqueotomía en el mismo circuito hasta que, minutos más tarde, fue trasladado en helicóptero al hospital de Maggiore de Bolonia, donde permaneció en coma algunas horas. Poco después se produjo su muerte.



Dos muertes en dos días. Dos muertes que sirvieron para hacer este deporte mas seguro y que no haya vuelto a morir un piloto desde entonces.

Esa carrera me marcó para siempre y no la olvidaré jamás. Desde ese día no he dejado de ver la Fórmula 1. He visto grandes momentos, como los 7 campeonatos del mundo de Michael Schumacher y los 2 de Fernando Alonso y espero que queden muchas cosas buenas por vivir.

Continuará…

2 comentarios:

carla dijo...

Que miedo me ha dado siempre lo de las carreras, lo que no entiendo es que con esos accidentes que tienen, luego salen del coche y ni se despeinan...claro, salvo excepciones.

Carlos Arcas dijo...

Bueno, hay que decir que los sistemas de seguridad de los coches de F1 actuales son numerosísimos, y cada año aparecen nuevos y mejores. Recuerdo cuando empezaron a implantar como obligación un mecanismo que mantiene la cabeza del piloto estable para evitar golpes de cuello.
Ese es un pequeño ejemplo nada más, en mi ignorancia del mundillo